El sector ganadero de Sonora se mantiene a la expectativa y de manera positiva para que, de un momento a otro se tenga la apertura a la comercialización con Estados Unidos, toda vez que existe la suficiente sanidad en la región que los mantiene libres del gusano barrenador.
Así lo estableció Juan Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), tras la última visita que hicieron inspectores de Estados Unidos a la entidad, donde se llevaron buena atención e impresión sobre la sanidad que se registra aquí y que hace que se tenga un blindaje para evitar la afectación al ganado en Sonora.
En entrevista, añadió que, a pesar de ello, el sector ganadero se mantiene en pie, sorteando el impacto económico y apostando a que enero será un mes decisivo para destrabar la situación.
Ochoa Valenzuela explicó que existe confianza luego de la última visita de inspectores estadounidenses, realizada en diciembre, quienes recorrieron corrales y revisaron las condiciones sanitarias del estado.
También manifestó que las observaciones realizadas forman parte del proceso normal y que Sonora avanza hacia el nivel uno en sanidad, el último requisito para homologarse plenamente con Estados Unidos.
Agregó que actualmente, el estado arrastra un rezago importante de ganado que no ha podido cruzar la frontera, ya que del ciclo anterior quedaron alrededor de 100 mil cabezas, a las que se suman las del nuevo periodo que inició el 1 de octubre.
Tradicionalmente Sonora exporta entre 300 y 350 mil cabezas de ganado al año, por lo que hoy se estima que cerca de 200 mil animales están listos, a la espera de que se reabra el mercado estadounidense
En ese sentido, abundó que en términos económicos, el impacto es considerable, ya que cada cabeza de ganado exportada representa alrededor de dos mil dólares, ingreso que hoy no se está captando.
“Si bien el ganado se está comercializando en el mercado nacional, la diferencia es clara, se dejan de percibir entre 500 y 700 dólares por cabeza, lo que significa un golpe directo al bolsillo del productor sonorense”, señaló.
El dirigente de los rancheros subrayó que el mercado nacional ha respondido de manera razonable, ya que la escasez mundial de ganado, sumada a que México no está importando ni exportando, ha permitido mantener precios estables.
Además, los estados tradicionalmente exportadores, como Sonora, siguen siendo preferidos por su calidad genética y sanitaria.
Aseguró que en Sonora no existe evidencia de gusano barrenador, por lo que los programas de trampeo han dado resultados positivos y se han reforzado las medidas de blindaje, tanto por decreto estatal como por disposiciones federales, que prohíben el tránsito de ganado proveniente de zonas afectadas hacia los estados exportadores.
La zona con presencia del gusano barrenador se concentra principalmente hacia el sur, detalló, aunque en meses recientes se han sumado estados como Yucatán, Chiapas, Campeche, Tabasco, Quintana Roo, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Estado de México, Michoacán, Guerrero, San Luis Potosí, Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco y Morelos, lo que refuerza la necesidad de mantener a Sonora aislado sanitariamente.
El líder de la UGRS reconoció que el riesgo nunca es cero, pues el tránsito natural de la mosca no está en manos de nadie, pero aseguró que se está haciendo todo lo humanamente posible para evitar que la plaga llegue al estado, considerando que el tema ya rebasa lo técnico y entra en el terreno político.
Recordó que los protocolos de exportación contemplan incluso escenarios con presencia del gusano, por lo que confió en que la voluntad política permita avanzar hacia la reapertura.
El presidente de la Unión Ganadera sostuvo enero no debe de transcurrir sin una noticia positiva, pues de lo contrario el panorama se complicaría aún más.
Por último, añadió que la producción de mosca estéril, tanto en México como en Estados Unidos, podría ser el factor definitivo para resolver el problema.





